sábado, 22 de julio de 2017

RESULTADOS DE UNA ENCUESTA

RESULTADOS DE UNA ENCUESTA

Una reciente encuesta reveló que Dios si existe, el consenso fue apabullante, a tal pregunta los fieles feligreses respondieron afirmativamente casi por unanimidad; salvo uno que otro descabellado que prefirió no opinar por temor a ser excomulgado.
Las preguntas del cuestionario versaban en dos corrientes a saber, la primera llanamente se redactó así: 1-     ¿Dios existe?    (Si)  o  (No) 
                           2-      ¿Por qué sí  o  por qué no?   Explique.
El universo de los encuestados se reducía a parroquianos que domingo a domingo asisten a los servicios religiosos de su comunidad mezcladas con transeúntes ocasionales que por ahí circulaban.
Las razones de quienes respondieron afirmativamente oscilaban entre:
-Hasta la pregunta es necia. Si no creyera que existe dios,  no vendría a la iglesia. Lo dice la Biblia. Todo el mundo lo sabe. No tendría sentido nada. Alguien tuvo que crear el universo. Al rezar, siento que me escucha. Hace muchos milagros. Ni modo que no exista.  Y es obvio.
Quienes respondieron de modo negativo argüían así: No hay evidencias, es producto de la ignorancia, es solo superstición primitiva, es invento de la imaginación humana, un anhelo paranoico, método de las religiones para controlar a las masas.
Por la gran mayoría de votos obtenida en la encuesta se llega a la conclusión inequívoca de la existencia de Dios, por lo que se ha declarado universal y oficialmente que Dios es materialmente imposible e inaudito que no exista; Que no se presente con nosotros ni se manifieste, es otra cosa.


MALA FAMA

MALA  FAMA

¿Qué había hecho, de qué le acusaban, de qué lo culpaban, por qué lo perseguían como a una fiera rabiosa?- Todos en el pueblo se lo preguntaban.
-¡Ya lo aprehendieron! Empezaba el rumor, pronto se apagaba, no era él, ¡falsa alarma!-
-¡Bueno!- relinchaban en las cantinas: si ya lo espiaban noche y día ¿Cómo se les fue?-
En los congales de la zona se comentaba entre las doncellas -¿Quién es él?  A la mejor lo conozco y sin saber me entregado a sus obscenidades- reía alegre la Magdalena-
-Que lo atrapen y me lo traigan- cantaba con burla la Celestina, la ramera más famosa de la zona.
-¿Dónde andará? – Se decían en secreto las meseras de los antros- Ofrecen recompensa a quien lo delate - rugían los taxistas.
- ¡Allá va!- señalaban los transeúntes y se encendían en balde las sirenas de patrullas y julias por las calles, derrapando en las esquinas, pero fracasaban en su intento de captura.
A una joven taibolera de no malos bigotes,  la obligaron a confesar mediante tortura, soltó la verdad, nunca fue su amante, ni siquiera lo conocía, a los siete días la dejaron salir del reclusorio.
-Algún día le daremos alcance- bramaba el Gobernador, el padre desde el púlpito rogaba a gritos a Dios, que lo perdonara, que tuviera compasión de aquella descarriada alma.
-¡Misericordia! – al unísono se escuchaban las voces de los coros de catedral, todas las ancianas rosario en mano repetían una y mil veces la letanía, se golpeaban el pecho con infinita devoción y lágrimas maternales de sus espantados ojos chorreaban.

Yo tumbado en esta fosa, acabando mi último temblor me pregunté: Pues -¿qué hice? Nunca lo sabré, soy solo ya un cadáver.       

LUJURIA 

-Traicióname, lo decía en silencio para que no oyera; ella lo presentía y se abandonaba más a los placeres de los sentidos; los escrúpulos los había empeñado desde niña con mecánicos, lecheros, hortelanos, mineros y albañiles; ahí había aprendido tretas y trucos para dar y recibir los goces más abyectos y exquisitos de la carne.
Desde pequeña se había deleitado con las lecturas del Marqués de Sade, Justine era su heroína, los bacanales su afición, a las puertas de su lecho se formaban pescadores y marineros con tufo a langostinos y aguardiente.
Se escabullía entre los muelles en las noches, buscando algún trasnochado cargador que le hiciera el favor de llenarla de cariño; pero era insaciable; su marido siempre al tanto de sus andanzas lo sabía, pues la seguía con enfermizo morbo hasta los rincones más sucios de aquel arrabal.
Disimulando la veía besuquear a los cantineros del lupanar donde hacia su nido todas las noches, fingía no verla, se perdía entre los comensales, que ebrios la llamaban para que viniera a consolar sus apetitos carnales.
Hundido en un rincón se extasiaba con sus risotadas de loca, se concentraba en escuchar sus deliciosos lamentos que le zarandeaban de lujuria. Alzó su mirada, enfocándola en la bruma, una tenue luz iluminó su sensual figura, lo que le provocó un arranque de pasión incontenible.
Afuera llovía, no resistió las ganas de raptarla, de morderle los atrevidos labios y llevarla cargando al tálamo nupcial, que para ella había construido; quería devorarla a besos y succiones hasta dejarla exhausta de placer.
Se adelantó gritando: - ¡Ella, ésa: es mi mujer y ahora mismo me la llevo!
En eso le reventaron una botella de whisky en la cabeza, mírenlo cómo quedó ahí aplastado. 

       

LA RUEDA DE LA FORTUNA

LA RUEDA DE LA FORTUNA

Hubiese querido que su vida fuera una planicie interminable y no los acantilados y precipicios por los que había atravesado su camino.
Se había elevado extendiendo sus alas hasta la cúspide de la gloria, para luego caer a los abismos del infierno; intermitente subía y bajaba entre los avatares del destino; cuando ya acariciaba su realización triunfal, se desplomaba a las profundidades de la desesperación.
Alternaba los extremos, a veces se revolcaba en la más inmunda de las cloacas para renacer en los palacios exuberantes y los banquetes exquisitos de las cortes de príncipes y reyes; se había reído con alegría inusitada para luego llorar las pérdidas que le dejaban asolado.
Bajaba y subía a una velocidad impredecible, siempre agitado, apurado, presionado, nervioso; buscaba con ansia serenarse como fuera y con lo que fuera; conservar una media para no padecer esos saltos tan contrastantes.
Cuando la fortuna le sonreía, pensaba que era para siempre, entonces se volvía altanero, arrogante y presumido; pero después la suerte le cambiaba la vida para rendirlo y humillarlo, así se transformaba y parecía sencillo, amable, modesto, recatado y comprensivo.
Sin embargo el caprichoso destino lo regresaba a la palestra de la importancia, el dinero a raudales lo convertía de nuevo en un odioso ricachón y repetía las mismas andanzas de petulancia, ambición y soberbia; ahí se anclaba su avaricia y voracidad; pero la vida como una tómbola da vueltas y las sombras no tardaban en atraparlo, llegaban las desgracias eslabonadas prendiéndolo del cogote para arrojarlo a la miseria y automáticamente cambiaba su vanidosa personalidad en bondadosa humildad.
No aprendía las lecciones que el tiempo intentaba enseñarle; - ¿Por qué? – Se preguntaba- ¿No puedo lograr estabilidad en la opulencia, por qué mi dependencia de los bienes materiales? La próxima vez que me llegue la bonanza, seré como siempre he sido cuando la desgracia me abraza.
Así se quedó esperando por el resto de sus días, lleno de deudas, de demandas, de insultos, de desprecios, por eso se ahorcó en la rama de ese abedul, ese que se ve allá lejos.   



LA RAZÓN PURA

 LA  RAZÓN  PURA

En la compleja relación entre los seres humanos surgen de manera continua desavenencias, conflictos y multitud de problemas de toda índole.  Cada cabeza es un mundo, hay tantos puntos de vista distintos como habitantes en el planeta; cada quien interpreta la realidad desde su trinchera; tratándose de grupos y congregaciones ideológicas sucede lo mismo, cada fracción se aferra su creencia, a su corriente religiosa; lo que equivale a descalificar a las otras confesiones.
Durante la convivencia, es normal e inevitable que haya roses y choques entre individuos, grupos y sociedades; cada uno escudado en sus prejuicios, intentando imponer su criterio, de acuerdo a sus canones parciales.
Los bandos en conflicto tratarán cada cual de resolver la cuestión a su modo; los pueblos y las naciones defenderán a capa y espada sus posiciones, las diferentes religiones – inamovibles por convicciones heredadas de su tradición – no dan a torcer su brazo, se niegan a renunciar a sus peculiares doctrinas dogmáticas. 
En ese tenor, no es posible llegar a un consenso, a un acuerdo armónico; dejando como única alternativa: el encono y la violencia; la guerra y el terrorismo.
Solo existe algo que es denominador común a los más disímbolos entendimientos humanos: La razón, la lógica pura, la objetividad, la sensatez, el sentido común.
El pensamiento libre de todo sometimiento a la sinrazón de lo reduccionista, como los son los nacionalismos, las religiones, las ideologías; todo aquello que aparta, que divide, que separa a los hombres.
La mirada debe centrarse en el hombre nuevo, el universal, el preocupado y ocupado en la salvaguarda del planeta, en el encuentro de la armonía a través de la razón sin intervención de ningún sectarismo reduccionista.

El mundo vigente corre aceleradamente hacia el colapso, solo la razón podrá salvarlo. El capitalismo con todas sus instituciones y la religión con todos sus absurdos, son enemigos mortales de la razón.  

EL SIGLO PASADO

 EL SIGLO PASADO

No encajo ya en esta época, tiempo de transición como siempre, en el que casi todo me es ajeno, la magia de antaño ha sido suplantada por la revolución tecnológica, los brujos por los celulares, las leyendas por las tabletas, los conjuros por el lenguaje cibernético, los brebajes por la Pepsi, los talismanes por los androides, los fetiches por las marcas, los disfraces por el tatoo, los corridos por el regué y así el mundo me parece extraño.
Ya no hay adivinanzas ni crucigramas, los niños no juegan canicas ni balero, adiós al trompo, a las escondidas, ya ni encantados y menos la víbora de la mar; antaño nos agarrábamos a parque, liga o ligaso, ahora gotcha;  los videojuegos han invadido su atención por completo, todo se reduce a la pantalla de los dispositivos electrónicos que se multiplican como plaga; la letra palmer pasó a la prehistoria, hoy solo saben pulsar teclas, en los exámenes no se desarrollan temas, en la actualidad se seleccionan opciones, no más películas de los vaqueros del oeste, ahora solo transformers y robots; las artistas tan hermosas de antaño hoy son chicas en Cuernavaca; en el lenguaje, lo a todo mecate hoy es chido; las tortas de Goyo son hamburguesas de Mc. Donalds, las aguas de fruta son Fantas, la nata de antes hoy es yogurt, el chicle canbuble hoy es trident, la ropa Rinbros se llama Fruit & Loom.
Las nuevas generaciones invaden todos los territorios ofrecidos por las corporaciones trasnacionales que las absorben enteras, las obligan a acoplarse a sus modelos; los libros fueron relegados en los armarios, ahora reinan las Lap Tops, los cines se llaman salas, los paseos tours; todos quieren hablar inglés, imitar a los gringos, consumir como ellos, ser del primer mundo o al menos aparentar serlo.

No cabe duda que soy de la primera mitad del siglo XX del Milenio que se fue y no me hallo, como decían las rancheras al llegar a la ciudad.       

EL LOCO


EL  LOCO
Siempre estaba ansioso, como tratando de recordar algo muy importante que había olvidado, se cogía los pelos e intentaba encontrar ¿dónde, cuándo y cómo había perdido qué?  ¿Sería algo o todo? Tenía que adivinarlo, evocando a los fantasmas que revoloteaban en su perturbada mente.
Cerrando sus puños, furioso apretaba las mandíbulas, hurgando en su estúpido cerebro que no servía para maldita la cosa.
Se paseaba de un lado a otro dando grandes zancadas que retumbaban en el edificio entero, enormes gotas de mohína escurrían de su acongojado rostro dibujado de grietas y pliegues de cualquier profundidad.
De súbito todo le dio vueltas, el techo se le vino encima, las paredes lo aplastaron, quedó medio asfixiado bajo la alfombra de su cuarto; se acordó de la metamorfosis de Kafka, se vio tenazas en lugar de brazos.
-Ahora si ya estoy completamente loco – se alegró de haber perdido el control de su existencia, se abandonó por entero y empezó a arrastrase entre la basura.