jueves, 17 de diciembre de 2020

PREJUICIOS

 PREJUICIOS (Del PRIAN)

¡Hemos de demostrar a como dé lugar que nuestro odio al enemigo está muy bien fundamentado, la contundencia de las pruebas es irrelevante ya que en este caso,  el fin justifica los medios. La maldad de nuestro enemigo a someter y vencer, queda así fuera de duda; a quien anteponemos, para denigrarle, toda clase de calumnias para condenarle, aunque ello suponga tergiversar la razón lógica, si es que alguien saliere en su defensa, para eso hay trucos y sofismas engañosos, que utilizaremos contra la imagen de nuestro enemigo, sea este un líder o una corriente ideológica, buscaremos, hallaremos e inventaremos vicios y defectos de todo tipo para descalificarle.

La meta es destruir al enemigo a quien consideraremos incapaz y perjudicial para nuestros intereses, habremos de desprestigiarle por todos los medios lícitos e ilícitos, a nuestro alcance.

A este enemigo, blanco de nuestra repulsa y virtual víctima de nuestro juicio, no daremos tregua para su condena, ningún argumento en su defensa será tolerado, sin misericordia le atacaremos, sin piedad lo destruiremos, haciendo uso de cualquier maquiavélica estrategia para doblegarlo.

Recurriremos a toda clase de artimañas para reunir potencia en su contra, usaremos tácticas para provocar división en sus filas, herirlo en sus partes más débiles, nos atreveremos a tergiversar circunstancias, haremos uso de falsos testimonios, de falsas banderas, recurriremos al chantaje, a la mentira y al crimen si es necesario, para hacer acusaciones y señalamientos, con tal de dañar al objetivo de nuestro odio legendario.

Jamás daremos nuestro brazo a torcer, no tendremos contemplaciones, ninguna tolerancia, nunca mermaremos nuestro feroz ataque hacia su figura, no descansaremos hasta hacerle morder el polvo en su derrota, lo denigraremos hasta la ignominia, más le valdrá no haber nacido y nosotros estaremos celebrando al verlo sucumbir bajo nuestra bota despótica!



RESIGNACIÓN

 

RESIGNACIÓN

La gente intenta escapar de su realidad por cualquier medio, entendiendo por ésta, el contexto en el que vive, el entorno que le envuelve.

Cuando la realidad se le presenta tiránica y opresiva, mucha gente escapa a través del alcohol, a veces hasta perder el conocimiento; otros huyen con barbitúricos, con somníferos, medicamentos o drogas; la cuestión es salir de la angustia, de la desesperación, de la depresión,  del vacío existencial. 

En aras de mitigar el sufrimiento que nos causa la adversidad, propia del sistema social en que sobrevivimos, huimos  en busca de un oasis, aunque sea efímero como un lapsus; ante el cúmulo de trabas, de objeciones, de rechazos, de obstáculos y  reprobaciones, el dasein  se siente acorralado, sin opciones a la mano, aunque las intenta encontrar en una infructuosa búsqueda, pero siempre se topa con barreras infranqueables que le condenan.

El  sistema social fue hecho para premiar a los triunfadores, para alagar a los ganadores, para favorecer al más fuerte, para enaltecer al más poderoso, al más hábil, al más astuto, rico, abusivo y tramposo; en perjuicio del más débil, del más pobre, del más vulnerable. Mucha gente descalificada para esta competencia amañada, se refugia en las drogas, donde puede encontrar fácilmente la paz, la alegría y  la felicidad que el sistema le niega.

Una sociedad que produce tantos enfermos mentales, alcohólicos, viciosos, sufridos, adoloridos, tristes, desesperados, diabéticos, reumáticos, etc.,  deprimidos, estresados, suicidas y tantos infelices; No solo debe revisarse a fondo, debe haber una reflexión de la especie sobre lo que estamos haciendo mal y detenerlo, así como investigar lo que deberíamos estar haciendo y hacerlo, esta sociedad hay que sustituirla, nunca ha funcionado bien, tiene errores elementales que habrá que corregir desde el presente histórico de hoy. O será que es mejor aceptar lo que es y no lo que debiera ser?

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

EL TIEMPO

 

EL TIEMPO

Intentando comprender el tiempo, me di cuenta que es el elemento que todo lo atraviesa, nada está fuera del tiempo; cada cosa, cada concepto, cada materia, cada imagen, cada suceso pasa por el tiempo.

Cruza por todos lados, el antes, el después, el ahora, el nunca, el quizá, el siempre, la historia, la ciencia, el conocimiento, la física, la química, la geología, el lenguaje, la arqueología, la antropología, la cosmogonía, la política, la religión, etcétera.

La vida y la muerte son intrínsecamente puntos de tiempo, nacimiento y funeral, dos momentos de un currículo.

¿Qué pasa si disolvemos el tiempo? Algo imposible, pero que supone quien afirma que el tiempo es algo tan abstracto que no existe, que el ayer, el hoy y el mañana son lo mismo, todo queda detenido en una sola verdad revelada en la energía cuántica donde ni  materia ni  tiempo cuentan, pues lo único que hay es espacio vacío, ¡Nada!

El tiempo es insustancial, no existen ni átomos ni partículas de tiempo, sino que todo ocurre a través del tiempo, concepto sin peso, sin forma ni tamaño ni color.

Es así el mayor sortilegio, el enigma más misterioso de cuanto hay, si es que hay algo.

 

DEMASIADO TARDE

 

DEMASIADO TARDE

Tenía el alma envejecida hacía mucho tiempo, se daba cuenta por el cansancio, desde muy joven se sentía abatido por las circunstancias, lo atormentaban los gritos de las multitudes, los escándalos de las fiestas y la puerilidad de las reuniones, donde se intercambiaban éxitos y se presumían las conquistas amoriles, los orgullos  donjuanescos, las apologías de triunfos y glorias de los ganadores.

Era así viejo y decrépito por dentro, aunque por fuera aparentaba estar en  la flor de la vida, no le gustaron  nunca las fiestas donde la música, el canto, el baile y las risas se confundían en un jolgorio generalizado, por eso se escapaba temprano, rehuía toda convocatoria, concurso, invitación, certamen y evento donde estuviese presente la alegría.

Su alma vieja se imponía frustrando el contento de sus congéneres, amigos y parientes, era de espíritu muy triste, como si estuviese vacío, agotado de tanto existir, cuando apenas estaba en los albores de la vida.

Ahora que era ya físicamente un anciano, se le despertó el entusiasmo por gozar de la existencia, pero ya era demasiado tarde.

MNEMOTROFIA

 

MNEMOTROFIA

Había acumulado en su memoria millones de datos, títulos, nombres, apellidos, cifras, eventos y toda clase de información científica; ecuaciones, fórmulas químicas y físicas, sustancias, elementos, marcas, el etcétera era interminable; sabía que ahí estaban o al menos que ahí estuvieron, quizá sin etiqueta, sin acomodo, dispersos, sin clasificación, sabía que habían entrado en su bodega de recuerdos, pero ahora ya no los hallaba, estaban perdidos y en un maremágnum enredados. No podía siquiera seguirles la huella desde alguna consola que le indujera a encontrarlos.

Había leído cantidad de artículos, capítulos enteros, libros completos, volúmenes enormes de historia y de muchas materias, resúmenes, escritos, textos trascendentes de los más importantes autores, de los más egregios filósofos; el problema era ahora, cómo encontrarlos en aquel desordenado cúmulo de comunicados.

A veces los necesitaba con urgencia, pero no respondían a sus reclamos, huían como espantados cuando los evocaba, apellidos antes tan familiarizados con su acervo cultural, se escondían en los sitios más recónditos de su cerebro.

Entre aquel montón de conceptos, definiciones, explicaciones y descripciones extraviadas se debatían inútilmente con el olvido, era como un pescador que intentaba con anzuelo sin carnada esperar que picara ese refrán, esa abstracción, esas palabras que algún día había guardado y ahora no llegaban a sus labios.

Con frecuencia, cuando había pasado la urgencia, de pronto aparecían los datos, confirmando que siempre habían estado en aquel inventario de confusiones.  ¿Cómo corregir ese almacén de información? Era como si hubiese encargado al olvido la gerencia de la biblioteca que yacía en su cabeza.

Recurrió a métodos de rescate de la memoria, siguió los consejos de los expertos, limpio los estantes de basura, intentó catálogos cronológicos, pero los huecos seguían surgiendo, hasta que optó por callar, por dejar que aquello se asentara y barrer la información, al fin – se dijo – todo quedará perdido, cuando no vuelva a despertar.     

sábado, 5 de diciembre de 2020

EL ALMA ERRANTE

 

EL ALMA ERRANTE

Quiero vivir le suplicaba al Destino una alma errante, pero sin pasar por todos los avatares que el tiempo dispone desde la concepción hasta la muerte, tampoco quiero transitar ni por la sufrida niñez ni por la juventud sin equilibrio y menos por la responsabilidad del adulto, nunca por la triste soledad de la vejez.

Quiero tan solo tomar una cápsula donde se resuma toda la experiencia de un solo golpe y no poco a poco y lentamente como lo han hecho desde siempre los pobres seres humanos.

El Destino sacó de una bolsa un concentrado de la vida extendiéndolo al alma errante: toma toda la vida en un solo instante.

El alma errante la tragó sin contemplaciones y agradecida se perdió entre la bruma.

DIOS Y SER


DIOS Y SER

Cronos debe ser el dios que todo lo atraviesa, los dioses de los pueblos primitivos danzaron a su ritmo.

Dios se entretiene con las desgracias acaecidas a los hombres, somos su vicio, su hobby, él decide hasta el último detalle, escucha las plegarias, aconseja, castiga y perdona a quien en él cree; Dios se transforma, se multiplica,  cambia de ropaje como de humor, es impredecible.

Los dioses fueron un excelente invento, resolvieron la anarquía y el nihilismo propio de la raza humana; Dios, dijeron: sabe esperar, es tan paciente que no ha venido a visitarnos nunca, ni vendrá en el fin de los tiempos.

Dios antes de ser, ya era en su infinita soledad cósmica, deambulaba en medio del caos universal, no habiendo quien reclamara su presencia todavía, la ocurrencia de la creación no había surgido y el tedio imperaba en el vacío sideral.

Dios es muy susceptible, delicado y se resiente en su trato, ay! De quien hable mal de dios, él es masculino, violento y vengativo según el Pentateuco, es descrito en la Tora como un monstruo sin compasión ni sentimientos para los hombres, obra por caprichos.

Dios es una mala jugarreta de los brujos y sacerdotes arcaicos, las religiones se los apropiaron, el papa lo hizo suyo, en exclusiva.

Dios existe en la fe, en la creencia esquizofrénica de los feligreses, en las malvadas palabras de los políticos, en las cruces de las iglesias, en los sagrarios de los altares, en las páginas de la biblia, en el pulpito de los templos y en la dolorida conciencia de los pecadores.

Los santos debieron santificarse en los cielos, no en el Vaticano, Dios es un anhelo de los rebaños, es un deseo de las tribus, un querer de las familias que piden: Dios por favor existe, para que la vida nuestra tenga una razón de ser, sin ti nada tiene sentido, ¿a quién entonces implorar, a quien rezar, a quién acudir, a quién reclamar?  Dios eres un escudo para las desgracias, una protección para el desasosiego, una promesa de salvación hacia la vida eterna o Dios es una gran mentira, un enorme fraude para calmar nuestro desconsuelo, una esperanza fingida, un artificio metafórico, una comodidad del alma; también un foco de discordia, una trampa insustancial, una amenaza que se cierne sobre nuestra ignorancia.

A dios hay que decirle adiós, pues su existencia no solo está en duda sino que es un concepto paradójico que distorsiona la verdad que subyace en nuestra misteriosa existencia de ser.