viernes, 20 de septiembre de 2019

LA VERDAD


LA VERDAD
Siempre vivió en el engaño, le mintió la Iglesia, el papa, el cardenal y el cura; le mintió el gobierno, la historia y la gente; a ésta la disculpó, pues también sobrevivía embaucada.
La mentira se desprendía desde los orígenes, desde el génesis, todo era una falacia, quienes la habían inventado ya habían desaparecido entre el polvo de los siglos.
Detrás de las ruinas de la civilización, no había más que escombros purulentos, cargados de vestigios sangrados y huellas de guerra.
¿De qué había servido el lenguaje, si todo lo que transmitía era falso, las religiones se encargaban de distorsionar los hechos, ocultaban oscuros secretos que se perdían en los sótanos de conventos y abadías, en catedrales y templos; los latrocinios se propagaban escondidos entre traiciones y puñales, las riquezas se heredaban prostituidas por el poder y la avaricia.
Mientras más escarbaba en los cimientos de las tradiciones, hallaba más mentira, era mejor el silencio a que las palabras hablaran aberraciones.
Una tras otra se escondían las realidades, la verdad se llenó de vacío, la certeza fue una costumbre olvidada, ya nadie creía nada. Mientras más intentaba desentrañar la verdad, ésta se alejaba riendo a carcajadas.

martes, 20 de agosto de 2019

PRIMIGENIO


PRIMIGENIO
Antes de empezar el tiempo, el que me consta y conozco; el éxtasis contemplativo absoluto, era lo único que había, el pasmo esencial, del que súbitamente fui traído al cerco de las dimensiones materiales, donde ahora me presento largo, ancho y grueso.
Soy el misterio mismo de la vida. Guardo en mis cromosomas los sublimes secretos que hacen el misterio del ser del universo. Por mi recorren millones de años luz de existencia fantasmagórica.
La vida se da, sale sola; de las entrañas de la Diosa. La muerte viene, se quita, aparece y nos lleva a donde nunca jamás.
Añoraremos, sí; extrañaremos la sensación superlativa de existir en vida.
Quien primero nos olvida es uno, después los demás.
Regresar al estado primigenio de inocencia absoluta.
Renunciando al exquisito deleite de estar concentrado, atento a lo que sucede en el espacio y en el tiempo.
Retando a la imaginación, con las dimensiones diminutas imposibles.
Moléculas apiñadas en el fractal que se multiplica, exponiéndose al infinito.
Las palabras no alcanzan a los significados que escapan sin rumbo conocido, allá quizá donde reposan los símbolos eternos.

sábado, 17 de agosto de 2019

TINNITUS


TINNITUS

Todos guardan un silencio sepulcral, un acúfeno había invadido todo, se metía por los quicios, en las chapas, entre las bisagras, debajo de los puentes, dentro de los túneles, detrás de las puertas, encima de las bardas.
Ellos habían callado para siempre, con los ojos cerrados deambulaban trastabillando en medio de las calles, luego los abrían solo para llorar en silencio, no se reflejaban en los vidrios rotos de los aparadores, donde la fiesta de los maniquís siempre estaba por empezar.
Flotaban como sostenidos por una bruma, se cruzaban indiferentes, no se volteaban a ver, el prójimo dejó de existir, era una ignorancia reciproca que les mantenía alejados, cada uno en su propio mundo. Rehiletes de polvo eran levantados por el soplo de Eol, así se iba silbando el viento de la tarde, dejando al tinnitus vibrando, empujando al tiempo, arrastrando al sonido del silencio.
El Siglo había dejado su impronta en edificios y monumentos; la historia tenía bajo su espada las ruinas de lo que había sido imperial. Todo parecía desmoronarse, las cúpulas se tambaleaban, amenazando caer sobre los escasos transeúntes que aún se atrevían a deambular por aquellos muladares otrora calzadas repletas de tugurios, donde se rentaba el amor por unos cuantos centenarios.
Había quedado un eco, el fondo inquebrantable de aquella afonía que se extendía por las desoladas llanuras, en las que, el sonido hueco del acúfeno, bramaba sin cesar, su infernal sonido.      

domingo, 14 de julio de 2019

LOS VERSÁTILES


LOS VERSÁTILES

Los versátiles, los ambiguos, los indefinidos, los convenencieros, los artificiales, los acomodaticios; se amoldan, se prostituyen, cambian, se transforman, se camuflan a las circunstancias.
Son prácticos, se acomodan, pendulean conforme su instinto reptílico les aconseja. Saben huir en el momento adecuado, aparecen en el instante oportuno, se mueven tanto en las sombras como entre los reflectores.
Se iluminan y se apagan como el neón, ahí están siempre, asechando prestos a extender la bífida sea para lamer o para inyectar ponzoña.
Se saben arrastrar, están acostumbrados a besar manos, pies y lo que se ofrezca; son capaces de embarrarse hasta las entrañas, mienten con caravanas, con saludos, con poses, con chascarrillos, con verdades a medias, con desfachatez, con veneno.
Están en los noticieros, en los periódicos, en la radio, en la televisión, en libros y revistas, en internet y en el café, en la iglesia y en la escuela, en la calle y en el trabajo, están por todos lados.    
  

sábado, 13 de julio de 2019

RETROSPECTIVA


RETROSPECTIVA
Empecé contándome chistes, haciéndome bromas, luego me mentía con historias fantásticas, me burlaba de mí mismo, llegué hasta abofetearme frente al espejo.
Me solazaba platicándome aventuras fabulosas que daba por ciertas, me abandonaba en encrucijadas difíciles de discernir, otras veces me interrogaba durante largas horas, en ocasiones despertaba a media noche para desentrañar mis sueños y así transcurrían horas escuchando con atención mis relatos oníricos, en los que yo era el único.
No puedo negar que llegué a reprocharme tantas cosas absurdas que condenaba a los infiernos, insultar mis instintos se hizo en un tiempo mi costumbre, tacharme con insultos, el pan de cada día y en una etapa de mi vida, volqué contra mí el diccionario de ofensas que durante meses había acumulado en mi repertorio, para vaciarlo en una de las etapas más atribuladas de mi tempestuosa vida, en el paso de mi ser por el universo.
Me cansé de todo ello, me permití una tregua, la que intento renovar estos días, un recreo donde pueda reposar mi sistema nervioso, eso que ahora ustedes llaman alma o espíritu, ahí donde pueda retozar sin que la consciencia nada me reclame, sin que nadie me apunte con dedo acusador; porque en última instancia, mis juicios no son otra cosa que el reflejo de los tribunales que desde fuera, me hostigan y persiguen.
                                                   

El EJE DE MI VIDA

El EJE DE MI VIDA
Siempre siguiendo el ritmo ajeno en vez del mío. Estoy conectado a la telaraña neuronal humana, quiéralo o no y en consecuencia a la naturaleza, pasando por todos los seres vivos de la galaxia en la que, de pronto sin mi consentimiento, aparecí.
El contexto en el que estoy inmerso parece insistir en minimizarme, en reducir mi importancia a cero, no eres nada, me dicen, tu insignificancia infinita se pierde en el abismo del vacío; pero me impongo y me planto en el centro del tiempo, aunque me nieguen doctrinas y filosofías, aunque me ninguneen sabios y científicos, sé- por intuición- que la parte contiene al todo, la semilla contiene al árbol.
No somos nada, ni en el universo ni en la historia, tan efímeros como una hoja arrastrada por el viento del otoño, insisten teólogos, epistemólogos y psicólogos.
Pero yo sé que soy el héroe de mi odisea, la estrella de mi película, el principal protagonista de mi tragedia, el paladín de mi aventura, el escritor de mi comedia, sin necesitar ni el aplauso ni el reconocimiento de público alguno.
Soy así el eje donde gira mi vida

EL DIOS DEL MAL


EL DIOS DEL MAL


Dios está enojado porque dejé de creer en él, rabioso extendió su brazo en señal de amenaza y dijo: todo lo perdono, los crímenes, los abusos, las mentiras, las torturas, las vejaciones, los robos, las estafas, las traiciones, las ofensas, las más deleznables crueldades, las más abyectas infamias, las más cobardes perversiones ¡todo! menos que me niegues, eso ¡no! el castigo que merece tu falta de fe, lo empezarás a pagar desde ¡hoy!
Pero Dios, le respondí, si no te veo ni te oigo, cómo demonios voy a creer en ti, si te he pedido, te he suplicado, te he orado, te he sacrificado y ofrendado mil holocaustos, tu silencio sepulcral ha sido la respuesta ¿cómo exiges que crea en ti?
Tú no existes más que en el horror de los hombres a la muerte; lo peor de ti, Dios, es que solo has estado presente en los libros, en las palabras, en las intenciones, en los sagrarios, en las hostias, en los púlpitos, en los corazones y en las mentes de miles de millones de rebaños de creyentes incautos, víctimas del pavor a la muerte.
Te inventaron acompañado de otros entes tan diabólicos y fantásticos como los habitantes del olimpo, saliste de las entrañas de un cráter en erupción, de la fuerza de un tsunami, de la violencia de un terremoto, de la virulencia de la peste y en occidente  has derrotado a todos los demás dioses, los desplazaste, te sentaste en tu trono despótico como amo, señor y tirano de los hombres, mordiendo las consciencias, irrumpiendo en el amor legítimo entre mujeres y hombres, negando la felicidad prístina que exige la auténtica libertad, sometiendo la voluntad de los humanos a tus caprichos insensatos.   
No soy yo, me dijo, son las creencias, la ingenuidad y cobardía, lo que ha hecho tanto mal, no existo ni nunca lo he hecho más que en la superstición de los pueblos primitivos y timoratos que, amedrentados por brujos, astrólogos, alquimistas y sacerdotes, se han sacrificado a la sinrazón.
Luego agregó: Como no crees en mí, como no me temes ni me amas sobre todas las cosas, así como tampoco reconoces que soy tu creador, ni confías en la vida eterna, donde estarías sentado adorándome a mi diestra ¡vete al diablo!
Sigue sin creer en mí, prometo no aparecérteme jamás y luego que hayas muerto, tu pena ¡será no verme!
¡Uy! Qué miedo, tú como idea, solo deja de amenazar y me doy por ¡bien servido!